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newsletter/53

Hola hola. Les dejo algunas cosas bonitas y/o significativas para esta semana:

uno/ como suelo hacer, les comparto ideas de algunas de mis columnas favoritas del domingo: Paula Escobar y las dos caras del estado chileno; Oscar Contardo y la siutiquería en Chile y la Convención; y Daniel Matamala escribió sobre los patrones de fundo que siguen pululando por ahí.

dos/ el cuidado como infraestructura esencial de la sociedad que queremos construir.

tres/ pensando nuevos futuros: privilegiar la idea de “suficiente” por sobre la de éxito. ¿Qué es suficiente? ¿Cómo aplicamos la idea de lo «suficiente» a la suficiencia energética? ¿Sabían que hay un efecto Diderot que se refiere a ciclos de consumo, cuando nos olvidamos de lo que es suficiente y sólo queremos más?

cuatro/ sobre cómo vinculamos el estar ocupados con nuestro valor personal.

cinco/ preferir victorias largas sobre momentos cortos (ganar una carrera, una beca, un trabajo) y cómo nos pueden ayudar a repensar nuestra relación con el éxito.

seis/ la riqueza a escala. infartante.

siete/ grandes retratistas del siglo XX: Alice Neel.

ocho/ Marta Manujin y su nueva obra en Inglaterra.

nueve/ la semana pasada Fernanda Ramírez escribió sobre la administración de las ausencias en el arte contemporáneo durante la pandemia.

diez/ ser mayores curiosos.

Gracias a todes por leer. Esta newsletter es gratis pero no barata. Para apoyar, compártela con alguien que conozcas, o suscríbete (el botón está al pie de la página). Y como siempre, un poema nunca está de más:

«Cuando me muera deberé cruzar el río
Qué perro hará de guía si no tengo
un perro flaco que olerá mi cobardía
irá a mi lado 

Y estará la vieja en la balsa
Le entregaré dos llankas
para que me cruce
Las piedras arrancadas de cuajo
de mi garganta
de mi estómago
crecidas en los dolores
en los gritos que no pude gritar
cuando se agrandaban mis ojos
y hacía que vivía

Entregaré esas piedras
y no habrá más
seguro lágrimas
porque no pude encontrarle el secreto a esta vida
porque me fui
detrás de los fantasmas
buscando tramas
y arañas
y cántaros
y hojas 

¿reconocerá la vieja su valor?
Subiremos con mi perro
La balsa se deslizará en la tarde
hacia el oeste

Arribaremos
Y tiene que estar allí mi hermana menor
tiene que estar
no puede ser la muerte una nada para un pájaro
para quien ha pintado con pinceles el fuego
Ella tendrá cicatrices visibles en los ojos
sus ojos más certeros aún
hurgarán en mí
hasta sacarme las espinas
me dibujará el rostro con sus dedos
una huella de choique
arderá el fuego sobre piedras azules
comeremos corazones palpitantes
y mi hermana pintará un kultrun en el aire
con la sangre

Después no sabré
si soy un caballo
o un resuello
si es el viento una trutuka
y saldremos galopando
a desparramar las estrellas del río
y en el movimiento circular
sabré de una vez
qué es ser un guerrero que corre libre hacia la muerte
qué visiones lo ardían
Regresaremos al mallín
y habrá la gente alrededor del fuego
las ollas tiznadas y la luna
y cada hoja de los álamos brillando 

Entonces me recordaré
de ellos tan lejos
y moriré de nuevo

de los barrios planes de vivienda
creciendo en vértigo
en la ciudad con horizonte
las bolsas de nylon y las estrellas allí
entre los cables del alumbrado público.
«

«Cuando me muera deberé cruzar el río«, Liliana Ancalao

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