Doce hitos del arte y la cultura el 2020

¿Qué hitos han marcado al arte y la cultura este año tan extraño? ¿Qué exposiciones, personajes o eventos han tenido más impacto, dando forma a un antes y después? ¿Qué ha cambiado, y qué sigue igual? A continuación, 12 hitos profundamente personales y subjetivos. Leo los suyos en los comentarios:

  1. Las Tesis entre las 100 personalidades más influyentes del 2020: Paula Cometa, Daffne Valdés, Sibila Sotomayor y Lea Cáceres, miembras del colectivo Las Tesis, crearon en 2019 “Un Violador en Tu Camino”, una performance en contra del machismo, la violencia hacia las mujeres y la represión policial, que a la fecha ha sido reinterpretada en más de 52 países. El ritmo, la danza y el cántico gatillaron algo a nivel global, llegando incluso a ser reconocidas por el ranking anual de la revista Time. Una prueba más de la importancia que ha adquirido el feminismo, junto a la marcha de millones de personas en Santiago el 8 de marzo de este año.
  2. Delight Lab y el arte de/a la calle: tras el estallido social fue lugar común escuchar a artistas y teóricos hablar sobre el papel que el arte (“el Arte”) debía jugar en la revuelta. Sin embargo, hasta ahora quienes mejor lo han logrado lo han hecho fuera de galerías y museos y desde la fugacidad de la luz. Andrea y Octavio Gana han creado obras lumnínicas son símbolos y códigos accesibles pero al mismo tiempo de gran profundidad, logrando generar comunidad en torno a los conceptos e imágenes que fueron proyectando en los muros de la Telefónica durante el año. Otro hito menos feliz fue la censura que experimentaron varias veces al presentar su obra (incluso en casos que lo hicieron patrocinados por el Ministerio de Cultura) y que toda la eviencia apunta a ser obra de un gobierno que no entiende de cultura ni libertad de expresión. Un pequeño artículo sobre DelightLab y la memoria colectiva post-estallido aquí.
  3. La cultura en modo “Zoom”: la cultura siempre ha tenido como característica el experimentarse presencialmente (salvo algunas excepciones, como la música). Sin embargo, este año debimos buscar nuevas formas de ir al teatro, lanzar un libro, recorrer una exposición o vivir un concierto. Las soluciones (o parches) han sido múltiples, y seguramente tendrán un impacto duradero en cómo vivimos la cultura en el futuro. ¿Seguirá la ópera a disposición en streaming? ¿Que pasará con los vivos de Instagram? ¿Serán las exposiciones on-line algo necesario de ahora en adelante, como manera de garantizar accesibilidad a otros territorios o a personas con movilidad reducida? Una conversación que da para mucho, y cuyas artistas debieramos tener en considración al empezar el 2021.
  4. El arte ayuda al arte: la retirada forzada al hogar implicó el cierre y la cancelación masivos de eventos, festivales, funciones y muestras, y a su vez, la agudización de la precariedad que ya existía en el mundo del arte y la cultura. En esas circunstancias de urgencia y dolor, y ante la inoperancia del Ministerio (ver #7), fueron los mismos artistas quienes se organizaron para ayudarse mutuamente, ya fuera con rifas, ollas comunes, o donaciones. Articularon campañas también para dignificar su trabajo, siendo una de las mas importante #CulturaBienPúblico .
  5. #Apruebo y cultura a la constitución: el 25 de octubre hicimos historia al aprobar el comienzo de un proceso constitucional paritario y con 100% de miembros elegidos específicamente para ello. Desde la cultura, eso se plantea como una oportunidad para poner en relieve la importancia de la cultura en la sociedad, movilizar mayores recursos para estatales para el sector (ojalá un 2% del PIB) y quizás consagrar derechos como el acceso a la cultura. Mucho se ha dicho sobre este tema (léase Duclos o Zambra) pero el tiempo dirá si el arte logra conectar o no con las personas lo suficiente para ser considerado como un bien efectivamente esencial.
  6. ¿Y la ministra?: en medio de una precariedad extrema, del hambre y el encierro, muchos nos preguntamos por la Ministra. El Ministerio había sido un sueño que se convirtió en pesadilla, y los artistas tuvieron que nuevamente organizarse para pelear por el sector, creando la Coordinadora Intersectorial Cultura en Emergencia y organizando una bancada cultural para llevar sus preocupaciones y necesidades al congreso. La ministra, mientras tanto, hablaba como en una realidad paralela sobre el Día del Patrimonio y sobre las posibilidades del streaming en el encierro.
  7. La participación de Paula Baeza Pailamilla en la Berlin Biennale: con María Berríos como una de las curadoras de su 11ava versión, la artista tuvo la oportunidad de participar con la obra Kurü Mapu (2018) realizada en honor a Macarena Valdés, quien fue asesinada por su trabajo socioambiental en el sur del país. Un hito de representación especialmente importante, en un año donde vimos con preocupación el resurgimiento de un racismo que aunque ha ratos escondido, sigue estando latente en nuestra sociedad. Puedes leer una conversación con Paula aquí.
  8. Revista Yene y Marginal: el 2020 estuvo plagado de iniciativas para reflexionar y circular contenidos creados por fuera de instituciones y circuitos más hegemónicos. Algunas de las más interesantes fueron Yene Revista, creada por un grupo de artistas y teóricos pensando y creando desde el Wallmapu y Abya Yala, y Marginal.cl, que busca dar espacio a narrativas e imaginarios con escasa representación.
  9. Exposiciones “Grupo CAyC. 47 años después (1973 – 2020)” en el Museo Nacional de Bellas Artes y “Rojo” en Museo de la Solidadridad Salvador Allende: en mi opinión, las dos exposiciones más importantes del año. Aunque ambas están unidas por su reflexión en torno a los efectos de la dictadura militar sobre el arte del país y el continente, la primera apunta a un público conocedor de la historia del arte chileno, mientras que el otro se centra más en tejer lazos afectivos con su comunidad a partir de un color. Ambas muy recomendadas.
  10. Reacciones a la exposición Mavi Arte Joven (y qué nos dicen sobre el ecosistema del arte en Chile): este concurso anual es una de las pocas oportunidades para artistas jóvenes o emergentes en Chile. Sin embargo, este año hubo una disonancia entre el arte dentro exhibido dentro de sus muros y la vida palpitante y resistente fuera de ellos; a ello se le sumaron críticas por excluir a artistas migrantes pero residentes en el país. Las reacciones fueron múltiples, y gatillaron conversaciones más amplias sobre la sustentabilidad y sostenibilidad del sector, y las tensiones que aún existen respecto del arte de corte político (y el agotamiento del binaro arte político – decoración).
  11. Despedimos a varios: Lotty Rosenfeld, Gracia Barrios, Guillermo Machuca son solo algunos en un año especialmente doloroso para quienes trabajamos en cultura.
  12. Y reconocimos a otros: celebramos el reconocimiento a Voluspa Jarpa con el Premio Julius Bauer a Artistas Latinoamericanas y de Raúl Zurita con el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Asimismo, la Colección Engel fue reconocida por la Fundación ARCO en sus premios al coleccionismo. Puro orgullo.

¿Qué otros hitos recuerdan de este año? ¿Qué imagenes tendremos en la retina cuando tengamos que pensar el 2020? Les leo!

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